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lunes, 12 de marzo de 2012

CUARESMA 2012




Quien tenga miedo a andar,
que no se suelte de la mano de su madre;
quien tenga miedo a caer,
que permanezca sentado;
quien tenga miedo a escalar,
que siga en el refugio;
quien tenga miedo a equivocarse de camino,
que se quede en casa...


Pero quien haga todo eso ya no podrá ser hombre,
porque lo propio del hombre es arriesgarse.
Podrá decir que ama, pero no sabe amar,
porque amar es ser capaz de arriesgar por otros.




Vientos de libertad. Juliàn Rìos


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domingo, 4 de marzo de 2012

"Quien soy yo Señor para esperar tu amor, tu protección, tu misericordia?

¿Quién soy yo para merecer un lugar en tu corazón, en tu casa, en tu Reino?

¿Quién soy yo Señor para esperar tu perdón, tu amistad, tu abrazo?

¡Y sin embargo, es esto lo que espero, incluso hasta cuento con ello!

No por mis méritos sino por tu inmensa misericordia...

Ayúdame a seguirte, a unir mi vida a la tuya y a convertirme en el espejo de tu amor."
(H. Nouwen)


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domingo, 27 de noviembre de 2011

Adviento 2011

Llega el tiempo de la espera y la esperanza. El tiempo de preparar caminos…¿En qué consiste esa esperanza? ¿De qué está hecha esa confianza en que Dios sigue viniendo? ¿Cómo se enciende esa luz que rompe tinieblas, noches, sombras y que ilumina los rincones más oscuros? Y es tan humano el esperar y ponerse en camino, el desear y luchar por algo, el creer cuando todo parece invitar al descreimiento…

Recuerdo, en este tiempo de adviento, la historia grande de la que soy parte. Recuerdo que Dios lleva viniendo mucho tiempo (en lo grande y en lo pequeño)

Esperamos porque sabemos lo que puede llegar. A veces lo intuimos. Otras lo soñamos. En ocasiones sencillamente queremos que las cosas sean diferentes. Imaginamos futuros mejores, para nosotros, para los nuestros, pero sobre todo para aquellos cuyos presentes son sombríos

Entonces se enciende una luz en nuestra entraña, se escucha una voz que, muy hondo, muy dentro, muy suave, susurra: “¿Por qué no? Y el deseo se convierte en urgencia, en anhelo, y quema e inquieta... El deseo es también llamada, y algo me dice: “luchá por lo que deseas”, y eso es adviento…

Adviento…es la consciencia de haber recibido una promesa y confiar en ella: como Abraham, y Moisés, y Zacarías, y María, y José, y Pedro, y tantos otros hombres y mujeres, que un día escucharon una palabra que les hablaba del futuro… y confiaron.Dios nos ha prometido venir, y seguir viniendo. Nos ha prometido las bienaventuranzas, y aunque es de locos, lo creemos. Nos ha prometido la Vida que vence al mal, y una lógica en la que el lobo ya no amenaza al cordero… y aunque nos llamen ingenuos, ilusos, necios o ciegos…LO CREEMOS.

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martes, 1 de noviembre de 2011

Ser dominico me ha dado todo lo que soy


¿Cómo fue tu vocación?

Hay una cierta manía de preguntar a los niños qué van a ser de mayores y que suelen responder con lo que les gusta en ese momento. Pienso que también me preguntarían a mí más de una vez… y una vez debí decir que “cura”. La razón la desconozco… pero se me quedó ahí… en el corazón…

Después fue un largo proceso de búsqueda adolescente, de preguntarme y preguntarnos los amigos por el futuro de nuestras vidas. Yo no acertaba a definir mi futuro, y con frecuencia surgía aquella respuesta grabada en el corazón de mi infancia. Hay quien dice que “las cosas que se graban en el corazón de un niño, quedan grabadas para siempre”.

Tras los estudios para la entrada en la universidad vino la decisión, y las personas que me ayudaron, indirectamente, me orientaron a los dominicos (en mi ciudad de Burgos, entonces no había dominicos, si en la provincia). Pero a los dominicos y a Santo Domingo… no los conocía de nada, pero “los caminos del Señor…” Yo buscaba seguir a Jesús y compartir mi vida con los demás. Cuando por fin me decidí, me sentí apoyado por mi familia y mis amigos.

Y fue conocer a los dominicos y amar esa elección… y seguir hasta hoy, sin volver la vista atrás y sin arrepentirme en mi elección; resultó el “ven y verás” (Jn 1,39). Por supuesto que ha habido, eran tiempos de inquietud y de dificultad, de sacrificios y de esfuerzos, de cierta duda y de temor, de búsqueda y de oración, de compartir anécdotas e historias, de penas y de alegrías…, pero como lo hay en toda vocación y elección de la vida.

¿Cómo vives la llamada de Dios en tu trabajo/ocupación/ministerio actual?

La vida en la Orden, con su rico carisma y su familia dominicana de frailes, monjas religiosas y laicos, me ha llevado por otros caminos…, que nunca había soñado y, puedo decir, que estoy feliz y agradecido por todo. Guardo un grato y fraterno recuerdo de todas las comunidades con las que he compartido mi vida y en las que me he ido haciendo y sentido acogido fraternalmente… es la fraternidad dominicana. La Orden me ha ofrecido mucho más de lo que pensaba, en definitiva todo lo que soy.

¿Qué podrías decirle a alguien que se plantea su vocación?

Que se atreva a dar el primer paso, compartirla con alguien que le pueda ayudar, “lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6,33), y que se fíe de Dios. Y, siempre, que cuide esa vocación y confíe en las personas que van apareciendo en su camino, porque seguro que le van a ayudar. Mientras, orar y esperar, como María y como tantos personajes bíblicos: “preguntar y preguntándose”, “como será…, aquí estoy…”. Siempre le van a presentar un ideal, pero ha de pensar que “los ideales son como las estrellas, nunca se alcanzan, pero iluminan el camino” (Demócrito). Siempre, de Santo Domingo, le van a presentar lo que dejó en herencia a sus hijos: “abrazad la caridad, observad la humildad y poseed la pobreza voluntaria”.

¿Qué pregunta te harías a ti mismo?

Hay varias muy comunes que con frecuencia te hacen: ¿eres feliz…, te sientes realizado…, volverías a ser lo mismo si…? Creo poder decir que como dominico me siento realizado, logrado, contento… en mi vida y en mi elección, y que no cambiaría la que un día realicé; claro que sí cambiaría algunas cosas o actitudes… tomadas equivocadamente en algún momento, errar es humano y ayuda a aprender.

Y otras preguntas que debes hacerte tú: ¿has sido fiel a la llamada de Jesús, a tu ser de religioso dominico, a tu sacerdocio…? Lo difícil y comprometido es dar una respuesta plena, siempre encuentras algún pero…

Ser dominico me ha dado momentos de gran felicidad y alegría que he compartido con frailes…, con mi familia y con muchas personas; los momentos que me ha tocado vivir, me he sentido acompañado, ayudado, respetado y animado en lo bueno y en lo difícil… y me ha abierto caminos de Dios y de su Evangelio. Ojalá sepa “dar a los demás, lo vivido y recibido en mi vida dominicana”.

LINK texto completo: http://ser.dominicos.org/frailes-de-hoy-en-dia/ser-dominico-me-ha-dado-todo-lo-que-soy








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sábado, 29 de octubre de 2011

Si creyera tan sólo en lo que veo...

Si creyera tan solo en lo que veo,
creería tan poco,
tan poco…

No creería en la aurora
que, oculta entre los grises colosos
de nuestras ciudades anónimas,
cada mañana resucita la vida.

No creería en la levadura,
fermento humilde del pan
que día a día obra,
discreta y olvidada,
el milagro de saciarnos.

No creería en la semilla
ni en la fuerza apasionada que la impulsa desde la tierra
para que pueda abrirse paso y darnos fruto
desde lo pequeño, lo sencillo, lo oculto.

Ni creería en los bosques,
en su crecer tranquilo y sereno
frente al ruido que nos aturde
cuando unos pocos árboles caen
y ellos callan.

Y es que si creyera tan solo en lo que veo,
creería tan poco,
tan poco…

No creería en los maestros,
porque ellos no creerían
en la sonrisa que todavía no es,
en la ilusión que solo es cuando sonríe.

Ni creería en el silencio;
ni querría aprender a escucharlo,
a sentir la voz de lo profundo
cuando enmudecen mis historias y mis histerias,
mis ruidos y mis miedos.

No creería en la paz ni en la justicia,
ni en el poder de la alegría
ni en la fuerza del ejemplo.
Tampoco en el viento.

No creería en el futuro
que tenemos entre nuestras manos,
en la esperanza de hacerlo nuevo.
De hacerlo bueno.

Ni creería en las estrellas que no vemos
desde este edén de sueños y hormigón.

Si creyera tan solo en lo que veo,
no creería en el atardecer
que se pierden casi todos.


Y no creería en VOS,
que me haces ver todo en todos
y a VOS en todo.
Y así creer en lo que veo.


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jueves, 29 de septiembre de 2011

ESPERANZA...


A vos te escribo ESPERANZA:

Será locura quizás, delirio, invento, pero casi puedo verte TU rostro hoy, puedo "personalizarte" de algún modo.

Ahí estás otra vez, de un modo que ya te conozco, queriendo posicionarte en mi corazón en un tiempo y espacio concreto. Me invitás a mirar lejos, horizontes, futuros y proyectos; y no sé si la edad, las experiencias, los caminos y huellas que miro cuando volteo sobre mí misma...algo me hace sentir esta vez que puedo impregnarte de cierta ganas de presente, de paso a paso, de calma.

Esperanza, vos sos verdad para mí. Te creo desde siempre, te creo el sentido en el sueño y en la espera. Pero ahora, te contemplo también en cada paso que doy: ahora, ya, en este instante te intuyo plena y cierta.

¿Qué vas a decirme cuando logre despejar los recuerdos y los planes?

¿Qué podrás decirle a mi alma en susurro esta vez?

...la paciencia de insistir, te pido esa constancia que a veces no me es propia.

Que te vuelvas espejo y yo me vea; y te vea al mirarme cada día a los ojos.

Que no descrea de vos. Que es casi lo mismo que no descreer de mí.

Esperanza te llamo, te canto, te digo, te abrazo, te creo, te recibo, te espero,me entrego...una vez más


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jueves, 18 de agosto de 2011

Fray Bruno Cadore MO (extracto carta JMJ 2011)

"En el momento en que la Iglesia ha sido invitada por su Santidad el Papa Benedicto XVI a una renovación de su misión evangelizadora, el Encuentro es particularmente importante para la Orden de Santo Domingo. Con la fundación de la Orden, cercana ya a celebrar ocho siglos de existencia, Santo Domingo quería responder a las necesidades de su tiempo, al llamar a hombres y mujeres a proclamar, por medio de la amistad y la fraternidad, la especial Buena Nueva de Jesús, el Hijo de Dios que ha venido ha establecer su morada en medio de los hombres, para realizar ¡la Alianza de Dios con la humanidad! Me atrevo a decir, que ahora para continuar con esta misión, la Orden tiene que ponerse a la escucha de los jóvenes que llevan los gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestro tiempo. Ella tiene la necesidad también de buscar con ellos, el modo de hacer comprender esta Buena Nueva a los jóvenes de su generación. Esto muestra la importancia del Movimiento Juvenil Dominicano para la misión de la Orden hoy, de la que muy fraternalmente doy la bienvenida a sus representantes".

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sábado, 6 de agosto de 2011

Santo Domingo y el ideal dominicano

La vida de Santo Domingo es el ideal mismo de vida de los dominicos, el ideal que la Orden de Predicadores y cada dominico quiere construir en su vida, un ideal de plenitud de vida que ilumina desde hace ochocientos años uno de los proyectos de vida cristiana más apasionantes que se puedan imaginar.

Pese a que nos parezca extraño a los dominicos, la figura, la imagen, la memoria de santo Domingo de Guzmán es muy poco conocida en nuestra Iglesia. No es de los santos más populares. No es tan conocido como un Ignacio de Loyola ni como un Francisco de Asís. No es un santo milagrero que sea patrimonio de la religiosidad popular ni es un santo especialmente llamativo por su vida para que pueda despertar la curiosidad de los creyentes... y eso que la vida de Nuestro Padre, al menos para quien esto suscribe, es apasionante... Vivió largos viajes, conoció más de media Europa, contempló guerras y hambrunas, conoció a las más importantes figuras de su tiempo, se relacionó con reyes y mendigos, con papas y cardenales y herejes, estuvo en los acontecimientos más importantes de su época, vio nacer ciudades y proyectos como las Universidades, y jugó un papel destacado en la gestación de un nuevo modo de Iglesia y de sociedad, vivió en sí más vidas que muchos hombres, fue el protagonista de su propia historia... una vida apasionante... pero poco conocida.

No sé decir muy bien por qué ha sido así. Quizás porque los frailes dominicos a lo largo de la historia nos hemos preocupado más por vivir como él vivió -al menos intentarlo...- que a contar lo que él vivió. Lo cual por otra parte es sumamente interesante.

Nunca podrá haber dos dominicos iguales y a la vez cada dominico llenará su vida con los mismos ideales, con los mismos valores, con la misma identidad profunda, la del carisma de santo Domingo.

Quizás es una obviedad pero no todo el mundo puede ser dominico. Igual que no todo el mundo puede ser cartujo o jesuita o trapense. Cada vocación tiene sus propias exigencias, su propia idiosincrasia, y en lo dominico hay mucho de ésto. Me temo que si alguien no es capaz de cierta capacidad de improvisación, de creatividad, de dejarse llevar por el viento y la libertad del Espíritu, poco encajaría en lo dominicano. La dimensión de la responsabilidad personal en el camino de la vida religiosa, una querencia afectiva y humorística por lo comunitario, una vía profunda contemplativa, y por sobre todo una profunda veta de libertad personal, de construcción de uno mismo en el camino de la fe... junto a los hermanos, ciertamente, en comunidad, pero sobre todo uno mismo en libertad... libertad que no es sino la otra cara de la responsabilidad ante la fidelidad a Dios mismo... Si alguien no goza de esa sana veta libertaria, me temo que no encajaría muy bien como dominico...

Así lo entiendo yo, pero seguro que otro dominico diría cosas muy diferentes. Y es que ese es otro rasgo genial de lo dominicano. Tengo para mí que somos muy humanos, muy de lo concreto... aun cuando podamos estudiar y predicar las cosas más abstractas que existan... en el fondo se trata de cómo cada dominico encarna en sí mismo, de una manera única, irrepetible, concreta, fascinante, plural, distinta a la de todos los demás, el mismo ideal que llena a todos los dominicos, el de la predicación, el del seguimiento de Jesucristo como una vez lo hizo santo Domingo de Guzmán y en los cauces que fue habilitando éste para hacer vida esa predicación y ese seguimiento: el proyecto de la Orden de Predicadores. Con su identidad de la misión de la Predicación desde la comunidad, el estudio, la contemplación, la compasión, la pobreza, la itinerancia, la libertad personal, la curiosidad y la búsqueda de la frontera, el sentido democrático de gobierno y decisión entre todos...

La obra de toda una vida, de toda la vida de santo Domingo, fue la Orden de Predicadores. No fue un proyecto medido y tasado desde el principio, un plan perfectamente meditado y preconcebido que fue desarrollando... más bien la Orden nació de la propia vida de Domingo, de ir respondiendo con toda su vida a las situaciones que le iban saliendo al camino, desde el evangelio y el seguimiento de Jesucristo.

En santo Domingo podemos ver cómo crece y como evoluciona su vida, cómo aprende, cómo cambia, cómo va desarrollándose, viviendo, caminando intentando hacer vida del evangelio en cada momento concreto, en cada situación concreta a la que un recodo del camino de la vida le lleva. Aprende, se deja llevar de la mano por Dios hacia donde Él quiere llevarle, pero no de un modo pasivo o de brazos caídos, sino queriendo ser agente activo de lo que le sucede y le ocurre, queriendo siempre crecer, caminar, avanzar en el camino de Dios... sabiendo que el protagonista último de su vida no es él mismo, sino el mismo Dios. Y ese camino le lleva al proyecto de la Orden de Predicadores como el sentido natural de su vida, una vida que le ha ido preparando para que la Orden fuese reflejo de su propia identidad, de su propio carácter.

La Orden de Predicadores se gestó a lo largo de toda la vida de santo Domingo de Guzmán. Podemos decir que la Orden existía en él antes de existir realmente, que la Orden fue cobrando vida a lo largo de la vida de Domingo, que antes de nacer como institución estaba cobrando vida en su vida. Así los distintos rasgos de identidad de los dominicos se ven nítidamente en la biografía de Domingo antes de fundar propiamente la Orden. Lo vemos en Palencia sumergiéndose en el estudio; también allí vendiendo los libros y dejándose ganar por la compasión; lo vemos en Osma aprendiendo la vida comunitaria y la contemplación; y lo vemos con sus viajes a las Marcas descubriendo el papel de la itinerancia que rompiera la estabilidad tanto monástica como secular de su tiempo; es así con el sur de Francia y su contacto con los cátaros para descubrir la inmensa riqueza de la pobreza voluntaria; es el descubrimiento de la Predicación como motor de toda su vida, lo que siempre hizo y lo que quiso hacer desde niño, buscar los horizontes de las cosas nuevas, lo desconocido, las fronteras; es el valor de la individualidad y la independencia y la libertad personal -el tiempo solo en el Languedoc- en nexo ineludible con ser y sentirse y construir una comunidad de hermanos predicadores -con los compañeros que se le fueron uniendo para la misión de la Sagrada Predicación y para la organización de la Orden-; es la asunción de un gobierno democrático que entre todos decida lo que a todos compete, en la elección de su Regla de Vida y en el modo de organizar la vida religiosa y la misión de la Orden. Vemos como la misma vida de santo Domingo encarna el ideal de su Orden.

La vida de Santo Domingo se convierte así en el ideal mismo de vida de los dominicos, en el ideal que la Orden de Predicadores y cada dominico quiere construir en su vida, en un ideal de plenitud de vida que ilumina desde hace ochocientos años uno de los proyectos de vida cristiana más apasionantes que se puedan imaginar. La vida de santo Domingo de Guzmán es así un ideal de santidad, no obviamente para repetir lo que hizo, sino para llenar nuestra vida del mismo ideal y del mismo sueño que él tuvo: seguir a Jesucristo en el camino de la predicación, alcanzar a Cristo haciendo que los demás lo alcancen.

Fr. Vicente Niño Orti

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lunes, 27 de junio de 2011

La vocación del predicador


La vocación del predicador nace de la gracia. Una persona no se llama a sí misma para predicar, es llamada por Dios. Al mismo tiempo hay que reconocer que la predicación es una responsabilidad nuestra.

Tenemos que ser responsables, tomar en serio esta misión, para que Dios haga fructificar nuestras pobres palabras, haciendo de ellas un instrumento de la Palabra de Dios.

La Predicación es el anuncio de la presencia activa y salvadora de Dios en medio del mundo y de la historia. El predicador reconoce que las mismas huellas de Dios que se encuentran en la Biblia se encuentran también en el mundo de hoy, trazando un camino de salvación que pasa por el corazón de nuestros tiempos. La predicación anuncia esta presencia fiel de Dios, hecha realidad en la persona de Cristo… A ese anuncio del Dios-amor, estamos todos llamados a responder con acciones concretas.

Fr. Brian J. Pierce, O.P, La vocación del predicador




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viernes, 10 de junio de 2011

Mes del Sagrado Corazon- 2011


CORAZÓN DE JESÚS, DÉJAME FUNDIRME EN VOS

Dejame fundir mi historia en tu Corazón
con toda su carga de debilidad,
y entregar a tu misericordia lo que tu amor dejó atrás.

Dejame fundir mis ojos en tu Corazón
hasta mirar reconciliado mi propia realidad.

Dejame fundir mis oídos en tu Corazón
hasta escuchar lo que jamás imaginaron que podías
y querías pronunciar: “Yo te perdono; quédate en paz”.

Dejame fundir mi boca en tu Corazón
hasta aprender en el silencio a decir: “Abbá”.

Dejame fundir mi rostro en tu Corazón,
hasta encontrar hecho niño el asombro,
con que un día me acercaba hasta tu altar.

Y si ves que a las puertas de fundirme,
mi miedo me detiene y te dice: “¡Basta ya!”,
que tu mano en mi cabeza, me responda:
“Tan sólo, déjate amar”.


Javier Albisu s.j

jueves, 26 de mayo de 2011

Frente al sagrario



«Recuerdo que me llamaba mucho la atención el ver a una catecúmena que se pasaba horas muertas arrodillada ante el sagrario.

Llegaba a la Capilla y avanzando con ese silencio peculiar de quien está acostumbrado a andar descalzo y sin ruidos desde la infancia, se acercaba al Señor cuanto su respeto se lo permitía y allí permanecía indiferente a cuanto le rodeaba.



Un día nos tropezamos cuando ella salía. Empezamos a hablar y poco a poco, sin extorsiones ni violencias arrastré el tema de la conversación hacia sus visitas al Santísimo. En un momento en que me dio pie para ello con una de sus frases pregunté:



- ¿Qué hace usted tanto tiempo ante el sagrario?




Sin vacilar, como quien tiene ya pensada de antemano la respuesta, me contestó:
- Nada.




- ¿Cómo que nada? -insistí-. ¿Le parece a usted que es posible permanecer tanto tiempo sin hacer nada?




Esta precisión de mi pregunta que borraba toda posible ambigüedad pareció desconcertarle un poco. No estaba preparada para este juicio de investigación, por eso tardó más en responder.



Al fin abrió los labios:
- ¿Que qué hago ante Jesús? Pues... ¡estar! -me aclaró.




Y volvió a callarse. Para un espíritu superficial había dicho poco. Pero en realidad no había callado nada. En sus pocas palabras estaba condensada toda la verdad de esas horas sin fin pasadas junto al Sagrario. Horas de amistad. Horas de intimidades en las que nada se pide ni nada se da. Solamente se está.




Desgraciadamente son muy pocos los que saben comprender el valor de este “estar con Cristo”, pues para ser real “estar” tiene que encerrar una entrega a Cristo en el Sagrario que no tenga otro objeto que estar -sin hacer nada, con el fin de acompañar- si a esto se le puede llamar no hacer nada.»


Pedro Arrupe: "En Él solo la esperanza"


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sábado, 19 de febrero de 2011

Todo llega a su tiempo

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal.


Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.


Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno.


Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.


Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.


No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.


No revuelvas una herida que está cicatrizada.


No rememores dolores y sufrimientos antiguos.

¡Lo que pasó, pasó!


De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto

y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.


Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.


Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.


No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.


No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.


No trates que otros cambien; sé VOS el responsable de tu propia vida y trata de cambiar.


Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.



Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo.
No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.


Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad;

una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella.


Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona,

despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.


Aprende a mirarte con amor y respeto, pensá en vos como en algo precioso.


Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti.


Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.


La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido,

iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.


Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.


Trabajo es sinónimo de nobleza.


No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida.


El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.


No existen trabajos humildes.


Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados.


Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a vos mismo.


Dios nos ha creado para realizar un sueño.
Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.



Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos,

quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino

y experimentar un cambio radical en nuestras vidas.



Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida,

es porque sabe que tú puedes con ella.


El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado,

sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.


Vos y sólo vos elegís la manera en que vas a afectar el corazón de otros

y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
Autor: Mahatma Ghandi (Alma Grande)

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lunes, 14 de febrero de 2011

Tocando al frente





Ando despacito
porque ya tuve prisa
y llevo esta sonrisa
porque ya lloré de más.
Hoy me siento más fuerte,
más feliz quién sabe
y llevo la certeza
de que muy poco sé o nada sé.












Conocer las mañas y las mañanas
un sabor de mazas y de manzanas.
Se precisa amor para poder latir
se precisa paz para sonreir
se precisa lluvia para vivir.
Pienso que sentir la vida
sea simplemente emprender la marcha
de ir tocando al frente.
como un viejo arriero va llevando la manada
desandando días por largos caminos voy
caminos hoy...





Todo el mundo ama un día
todo el mundo llora,
un día gente llega
y otros te abandonan.

Cada uno busca
componer su historia
y cada ser en sí cargará el don
de ser capaz y ser feliz









Autores: Almir Sater/ Renato Teixeira
Album: Repechando la senda


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miércoles, 22 de diciembre de 2010

Versión de Dios


En la oquedad de nuestro barro breve el mar sin nombre de Su luz no cabe.Ninguna lengua a Su Verdad se atreve. Nadie lo ha visto a Dios. Nadie lo sabe.Mayor que todo dios, nuestra sed busca, se hace menor que el libro y la utopía, y, cuando el Templo en su esplendor Lo ofusca, rompe, infantil, del vientre de María.El Unigénito venido a menos traspone la distancia en un vagido; calla la Gloria y el Amor explana;Sus manos y Sus pies de tierra llenos, rostro de carne y sol del Escondido, ¡versión de Dios en pequeñez humana!
Pedro Casaldáliga


CREO...
¡Creo!Salto de júbilo,porque Tú solo llenaseste gratuito hueco de existencia.Tú solo tienesla palabra que en silencio me convence.Tú solo llegascuando todo, todo, todoya se ha ido.¡Creo!Creo y me entrego,me hundo,vuelo,y me quedo sin aire,sin vida,sin mí mismo dentro.Y esto es la fe.Y lo demássilencio.
Víctor Manuel Arbeloa.



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lunes, 20 de diciembre de 2010

Mensaje de Navidad 2010 / MO Fray Bruno Cadoré OP

Con el Adviento se abre una vez más para la Orden de Predicadores el tiempo bendito de la esperanza de la Encarnación. Tiempo bendito porque el misterio de la venida de nuestro Dios en medio de los hombres, Uno para la salvación de todos, constituye el corazón mismo de la misión de la Orden. Jóvenes y ancianos, en el norte o en el sur, frailes o hermanas, laicos o clérigos, un día todos nosotros hemos sido alcanzados por esta noticia deslumbrante al punto de entregar nuestra vida para poder anunciarla al mundo: Dios viene a nuestro mundo y, por este diálogo con el mundo y sus culturas, Él viene a inaugurar el tiempo de la nueva creación. Esta esperanza de la Encarnación es a la vez el horizonte de nuestra fraternidad apostólica y su fundamento más firme.

Esta noticia de la venida de Dios, anunciada un día en medio de las tinieblas, tiene el poder de despertar a los pastores y de movilizar a una multitud de gente sencilla que de prisa acuden al albergue. Esta misma noticia intriga a los sabios al punto de hacerlos recorrer caminos poco frecuentados e inquieta a los poderosos, desconcertados por la resistencia que la ternura y el amor oponen a las vanas pretensiones del poder. Dios en medio de los hombres, y de repente aquellos que se consideraban postergados se ven invitados a ocupar el primer lugar en el cumplimiento de las promesas, los fatigados de la vida se ponen de pie, los agobiados por la culpa y el pecado estrechan la mano que los levanta. Dios mismo viene a dialogar con su pueblo y el mundo es visitado por “el delicado silencio de una brisa ligera” que inaugura el tiempo de la esperanza de la nueva creación: cada uno puede atreverse a nacer de nuevo, el mundo puede ser renovado. Desde hoy mismo es posible construir un futuro de justicia y de paz en la medida en que more en nosotros la esperanza de que es Dios quien, a través de manos humanas, está obrando para modelar una creación nueva. Esta noticia extraordinaria del diálogo de Dios con su pueblo, con cada uno de nosotros y con todos, nos ha puesto en marcha y por ella y para ella deseamos vivir. ¿No es acaso esta misma buena noticia la que aun hoy debe mantenernos en vela?

Nuestra Orden está al servicio de la venida de Dios y del diálogo que a partir de ella se ha iniciado. Para esto santo Domingo eligió el camino de la predicación apostólica. Era lo que animaba también a Pedro de Córdoba y a sus compañeros cuando, a través del sermón de Montesinos, recordaban las exigencias de una alianza fundada en una común dignidad. Queremos discernir los signos de esta venida de Dios tanto en el diálogo con las culturas tradicionales como con las culturas modernas de la técnica y de la ciencia. Deseamos estar atentos a su presencia acercándonos a los nuevos mundos de las artes y de la comunicación digital. Donde quiera que sea, queremos estar cerca de nuestros contemporáneos para escuchar junto a ellos y con ellos los pasos del Dios que viene, discernir con ellos los signos de esperanza de un mundo nuevo que está por nacer.

La Orden está también al servicio de este diálogo de Dios con los hombres cuando, a través de la vida fraterna, invita a los hermanos a ser testigos unos con otros de este diálogo de Dios con cada uno de nosotros, más allá de nuestras debilidades, a pesar de las insuficiencias de nuestras vidas y aun a partir de ellas. Ciertamente la predicación de la Orden es comunitaria puesto que todos juntos deseamos mantenernos vigilantes para discernir en el mundo y en las culturas humanas los signos de la venida de Dios, suscitando ese dialogo a través del cual Él hace nuevas todas las cosas. Pero es también comunitaria, “santa predicación”, porque los hermanos, en la aventura de la vida fraterna, se atreven a ser mutuamente testigos unos para otros de esta venida de Dios junto a ellos y de la promesa de un nuevo nacimiento. Nosotros queremos ser testigos de la esperanza de esta venida de Dios acogiéndola en nuestras vidas y ofreciéndola al mundo como promesa de un nuevo nacimiento.

Que este tiempo de Adviento y la celebración de la Navidad sean para todos vosotros un tiempo de experimentar la alegría que esta esperanza nos da.


Fray Bruno Cadoré op
Maestro de la Orden




Publicado por http://curia.op.org/es/



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jueves, 9 de diciembre de 2010

Adviento...

El Adviento tiene su propio ritmo, su propia historia, su propio encanto. Es el tiempo de prepararse. Es tiempo de anticipar, con ilusión, algo bueno…Es el tiempo del deseo, de las expectativas, de las promesas que te llenan de expectativas. Quizás estas próximas semanas puedo vivir este tiempo con toda la hondura que me ofrece.

1. Un tiempo para ilusionarse

“Levantense, alcen la cabeza. Se acerca la liberación” (Lc 21,28)



Qué bueno es tener motivos para esperar. No pasa nada si nos falta algo, si hay heridas... En realidad hay etapas en las que lo importante es escuchar la promesa de algo bueno.Y creerla, si quien promete es alguien en quien se puede confiar (Dios lo es).Llegará la sanación para las heridas. Llegará la luz para disipar las sombras. Llegará la paz a las personas. Llegará el amor a poblar las soledades. Llegará la palabra a tender puentes. Llegará el descanso, compartido. Llegarán nuevas ideas, nuevas canciones, nuevos proyectos. Llegará Jesús.


¿Qué me ilusiona hoy? ¿Qué espero, anhelo, deseo en este momento de mi vida?


LA ESPERA


Mi amor vendrá
y abrirá de repente sus brazos
para estrecharme en ellos,

comprenderá mis miedos,

observará mis cambios.


2. Una promesa de amor


“No temas, que yo te he elegido. Te he llamado por tu nombre y eres mío. Si pasas por las aguas estoy con vos, si por los ríos, no te anegarán…” (Is 43)



El Adviento es el tiempo en que Dios nos promete que su amor no descansa. Por cada uno de nosotros.Que salvará distancias infinitas. Que se hará pequeño para encontrarnos. Que vendrá a nuestras vidas. Que creerá en cada uno de nosotros, conociendo nuestra verdad profunda. Y que nos saldrá al encuentro en caminos inesperados. Y esa promesa vale un mundo.


¿Qué despierta en mí esa palabra de amor de Dios? ¿Creo de verdad que Dios me quiere, como soy?


AMOR

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
...aspiro a estar contigo en paz

Antonio Gamoneda





Publicado por Pastoral SJ

viernes, 5 de noviembre de 2010

...lo arduo


Una soledad incansable,
una oración incesante,
la necesidad de encontrame a solas
un tiempo de silencio
un momento de valentía.
Las fuentes de mi alegría
el murmullo de un "quiero";
un instante de fidelidad...
MI JESUS, tu misterio me ilumina,
tu abrazo me abre a lo nuevo,
tu presencia se infiltra
aún en mis rincones más ocultos
aquellos donde te espera
mi YO más desconocido.
Bendito sea Dios que te puso en mi camino, en mi historia, como testigo y testimonio de una ALIANZA de AMOR (S.G.V)

miércoles, 25 de agosto de 2010

En el mes a Nuestro Padre

Una invitación de Fray Timothy Radcliffe hace algunos años, nos decía:
..."debemos acoger a los jóvenes en nuestras comunidades y hacer que se sientan como en casa. Nadie va a querer entrar en la Orden si no puede entrar en nuestras comunidades. Muchos jóvenes anhelan una comunidad. Si vivimos como hermanos y los invitamos a compartir nuestra fraternidad, entonces, se sentirán atraídos. La calidad de toda nuestra vida es la primera invatación para abrazar la vida dominicana (LCO 165, II) Nuestras comunidades necesitan ser vistas como comunidades dominicas y no como grupos que eventualmente viven bajo el mismo techo, con una pública y hermosa celebración de la liturgia. Los jóvenes deberían ser capaces de percibir la alegría de ser dominico".

sábado, 19 de junio de 2010

...de ahora




En medio del camino, revisando los pasos, actualizando referencias, disfrutando del paisaje, reorientando mi caminar, recordando el sentido...




Mi propia historia me va enseñando que muchas veces ha sido el saltar al vacío, sin saber muy bien lo que me iba a encontrar, lo que me ha ayudado a crecer y a vivir con más plenitud. Si me dejase llevar por los miedos, nunca daría un paso. Siempre estaría esperando a tenerlo todo claro (y cuándo es eso?) Es sutil la diferencia entre temeridad y valentía, entre el riesgo lúcido y la insensatez pero hay que intentarlo aveces. Muchas decisiones tienen que jugarse en ese equilibrio. Son muchas las veces que tengo que soltarme de las seguridades y atreverme a intentar lo nuevo.




En eso voy, en eso estoy... cuando dentro mío una pregunta comienza a hacerse eco, despertándome e invitándome a una respuesta. Respuesta generosa que me de pistas y señales de cómo seguir hacia adelante, hacia adentro, hacia allá...




Nadie me puede garantizar que todo va a salir bien, en la osadía uno se juega... A veces meto la pata; lastimosamente, últimamente, es muy seguido. En otras ocasiones, quedo muy expuesta, quizás vulnerable. Otras veces, por el contrario, los riesgos traen su dosis de acierto. Pero de todo se puede aprender. La clave no es tener muchas seguidades o certezas, sino unas pocas, pero sólidas. Dónde encontrarlas? En el Dios Amante y Amado, en la gente cercana que uno confía y por quién apuesta con los ojos cerrados. En las propias capacidades, don de Dios para el Reino. Él es quien, al final, sigue inspirando y susurrando al oído, una palabra de aliento y pasión.




Sondeo en mis propias experiencias de gozo, de felicidad, de paz, de encuentro, de descanso....Y la pregunta se abre imponente e impetuosa. Hago memoria de esos momentos, tratando de identificar sentimientos, personas (¡si, vos estás ahí!), contextos...




Hay experiencias de GOZO con mayúscula que a uno lo marcan y se vuelven fuente vital en donde volver siempre... Una persona, un momento, un abrazo, una oración, lágrimas...este es el caminar de ahora. Marcha que continúa y ha de continuar...




...y de tanto buscar, lo encuentro. Ese lugar para mí, es y será por siempre la experiencia de sentirme AMADA EN TODO LO QUE SOY, así, con lo que tengo y con lo que me falta; con mis dones que son pocos y con mis fragilidades que a veces me ganan. Sentirme Amada, invitada tan especialmente, perdonada y querida así...desbordantemente, gratuitamente. Esto hace que, la alegría que surge de esa experiencia, sea serena e inmensa.




La certeza del camino que me espera, está ahí adelante, aunque dé mil vueltas de más... La soledad y la compañía son aliadas; donde todo se cubre de color, de oración y de silencio...




Se abre este camino que me invita a un paso más y me cuestiona. Me hace "salir", me pide una respuesta. Una respuesta que se escribe con mi vida, una respuesta que nadie más podría decir por mí. Una respuesta que ya no quiere esperar, ya no sabe esperar, ya no puede esperar.





jueves, 22 de abril de 2010

...y entonces vio la luz.


Y entonces vio la luz.

La luz que entraba

por todas las ventanas de su vida.


Vio que el dolor precipitó la huida

y entendió que la muerte ya no estaba.

Morir sólo es morir. Morir se acaba.

Morir es una hoguera fugitiva.


Es cruzar una puerta a la deriva

y encontrar lo que tanto se buscaba.

Acabar de llorar y hacer preguntas;

ver al Amor sin enigmas ni espejos;


descansar de vivir en la ternura;

tener la paz, la luz, la casa juntas

y hallar, dejando los dolores lejos,

la Noche-luz tras tanta noche oscura.


José Luis Martín Descalzo (El testamento del pájaro solitario)



“No te acerques; quítate las sandalias porque el lugar que pisas es sagrado”.

Como zarza que no se consume, ardiendo intensa delante mío, se abre tu historia con toda su crudeza, doliendo, tu mirada casi vacía. Vos mirando de una forma que no puedo borrar, incluso ahora que van pasando los días. Mirada desolada, mirada abatida.

Yo te miro nomás, no sé que "hacer", si debiera hacer algo... si sólo pudiera. Te miro a los ojos lo más cariñosamente que me sale, y te escucho. Dejo que desahogues tu tristeza, aunque no pueda acercarme de otra forma.

Me quedo atenta y a a la vez a distancia. La escucha me provoca abrazarte, aunque son muchas más las veces que no lo hago. Te veo tan frágil, tan herida, tan desarmada... más vulnerable de lo que pensaba.

Quiero decirte tantas cosas, y no me animo a decirte nada, no sé en verdad qué decir. Me invitás a ese espacio tuyo, de tu historia, de tus heridas abiertas, de tu intimidad más profunda y siento que debo despojarme de todo lo mío para entrar ahí. Mis ganas de "hacer algo", mi necesidad de ser "útil", han de quedar fuera.

¿Quién soy para que me abras tu corazón? Sólo soy una persona que se sabe frágil y por eso mismo puede "abrazar" la fragilidad ajena.

Quiero descalzarme de todas mis respuestas, de mis palabras, de mi necesidad de hacer algo oportuno. Quiero descalzarme y entrar en el lugar al que me invitás con toda la delicadeza que yo pueda.
Todo lo que es importante te marca un poco, y a veces... te hiere.
La compasión me enredará la vida, lo sé…
si va más allá de un puro sentimiento momentáneo;
si me lleva a pensar, a sentir, a cambiar, a buscar, a amar…
sospecho que me llevará a vivir inquieta.
Pero, ¿querría quedarme sentada,
refugiarme en la ignorancia, aferrarme a la seguridad?
Complicame la vida, Señor, con la vida de mis hermanos
y hermanas.
Porque sé que la palabra compartida,
el trabajo en común, la lucha por otros y con otros,
el gesto de ternura, la búsqueda de lo que es bueno para todos,
la mano tendida para dar y recibir,
todo esto hace que en mi interior germine la vida,
tu evangelio y una luz que hace el mundo
(y también mi mundo), un lugar mejor y más delicado…

http://mjd-milagro.blogspot.com/